por Karla Chávez.
Este año no grite, no estuve furiosa, no había rastro alguno de rabia en mi, fui lo que yo podría llamar, una triste espectadora. Tanta fue mi indiferencia a este 8M que mi asistencia fue algo que ocurrió de último momento. En mi interior hubo una guerra, por esta nueva ola de conservadurismo en las mujeres DE MI GENERACIÓN, pasó, lo que pareció alguna vez ser tan lejano, una vez más, pasó.
Me dije a mí misma que podría entenderlo de mujeres más grandes, o más chicas tal vez, pero no las que ya estaban a mi parecer, del otro lado. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué parece existir un retroceso significativo en esta lucha? ¿Por qué también siento esta lejanía con el movimiento? ¿Qué es lo que me pasó a mí? ¿Por qué ahora que en realidad siento que puedo hablar sobre lo que me ocurrió no quiero hacerlo? ¿Por qué siento que hay causas más importantes a las que puedo brindar mi atención? ¿Por qué siento que ya no hay alguna causa que en realidad me interese? ¿Por qué esto, que creí alguna vez ser mi mayor representación ya no lo es?
¿Por qué siento pena? ¿Por qué ya no estoy tan segura de que lo que pasó dos días antes del 8M fue acoso? Me tocaron, la realidad es esa, me tocaron y a pesar de eso, tengo mis dudas.
Escribo esto, una vez más, en el camión, estoy en vivo, haciendo introspección, sacando mis conclusiones y creo que ahora puedo verlo. Todo este rechazo, por llamarlo de alguna forma, me hace parte una vez más de esta misma historia que nos ha atravesado a todas nosotras.
Me sentí inmune, creí ser lo suficientemente consiente, pensé que esto no iba a ocurrirme más, ahora me doy cuenta que nunca hubo siquiera un lado en cual estar, porque para eso tendría que existir igualdad en alguna medida y la realidad es que no la hay. Volví a caer, fui víctima una vez más, solo que esta vez me costó más aceptarlo.
Siento tristeza.
En medida de lo posible, me considero un mujer que se cuestiona, intento entender, entenderme. Este 8M sentí tristeza por mi, por todas las mujeres que también cayeron, todos esos vacíos que salieron a relucir en la marcha, son mujeres a las que les pasó lo mismo que a mí, una vez más hermanas, nos han silenciado, solo cambiamos el nombre de las causas.
Siento tristeza por todas las mujeres que nunca tendrán la misma oportunidad que tenemos algunas de hacer conciencia porque su contexto no lo permite, siento tristeza, mucha tristeza y al parecer, mi rabia a vuelto, estoy empezando de nuevo y lo haré las veces que hagan falta.
Fotos de la autora.






Descubre más desde entre líneas
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

