Reflexiones en la ruta.
Este año no grite, no estuve furiosa, no había rastro alguno de rabia en mi, fui lo que yo podría llamar, una triste espectadora. Continúa leyendo Reflexiones en la ruta.
Este año no grite, no estuve furiosa, no había rastro alguno de rabia en mi, fui lo que yo podría llamar, una triste espectadora. Continúa leyendo Reflexiones en la ruta.
Quienes han vivido la experiencia de marchar no me dejarán mentir: se siente una energía muy potente que incluso tardas días en sacar del cuerpo. Adrenalina pura, emociones dicotómicas: alegría y euforia por la sororidad; ira por las injusticias; tristeza y ganas de llorar por quienes nos han arrebatado la vida. Continúa leyendo Ecos del 8M en Cajeme
Creo que muchas chicas no se nombran feministas porque sienten que no “dan el ancho”. Porque creen que primero deben alcanzar un estándar moral imposible. Porque piensan que si aún tienen machismos internalizados —como todas, porque crecimos en esta cultura— entonces no son dignas del nombre. Continúa leyendo El peso de llamarse feminista