Spoiler alert: La hermanastra fea.

por Fernanda Olguín.

Todos somos el villano en una historia mal contada, o al menos eso dice el dicho.

Aun después de 329 años de su creación, el cuento de la Cenicienta sigue siendo uno de los más conocidos a través del tiempo; tal vez no la obra inicial de Charles Perrault o la versión de los Hermanos Grimm, sino la historia que nos ha sido heredada de generación en generación.

El argumento poco a poco se ha ido decantando, filtrando, suavizando y romantizando hasta llegar a la versión de dominio popular en las mil y una versiones que han llevado al cine, desde Disney con su clásica versión animada y demás estudios de filmación que nos muestran desde una Cenicienta medieval, hasta cenicientas modernas que atienden mesas en patines y usan el celular. Todas ellas mostrándonos el cuento de hadas donde el amor triunfa, los buenos salen victoriosos y los malos terminan perdiendo.

Pero ,¿Qué pasa con las historias que no se cuentan en voz alta? Esas versiones y perspectivas que quedan ocultas, que no ven la luz o que no nos molestamos en preguntar.

Aquí es donde entra La hermanastra fea (2025), ópera prima de Emilie Blinchfeldt, reescritura de un cuento tradicional llevado a la pantalla en un cruce de géneros muy interesante que va desde el drama y la comedia negra hasta el body horror (que, si bien es un subgénero ochentero, La sustancia lo puso nuevamente en los reflectores en 2024).

A lo largo de los 110 minutos de historia podemos ver cómo la protagonista, una niña de no más de 15 años, va perdiendo su dulzura y va transformando la manera de percibirse y de percibir el mundo, explorando la obsesión por la belleza, la crueldad social y la presión estética.

No es una película cómoda, ni busca serlo. Su potencia está en forzar la mirada hacia aquello que solemos evitar.

Más allá de una opinión experta en composición, fotografía y otros aspectos técnicos, puedo decir que la película tiene un argumento sólido y que, aunado a la manera de contar la historia mediante el body horror, resulta verdaderamente inmejorable. Los personajes, bien construidos y atravesados por problemáticas particulares y atemporales, nos obligan a mirar de frente y a reflexionar sobre un problema profundo que, como sociedad, seguimos arrastrando.

Puede sonar loco, pero la vi con mi hija de 11 años. Por momentos pensé que algunas escenas podrían impactarla de manera negativa y, para mi sorpresa, no fue así. Para una niña que ha crecido bajo la influencia de Disney —pero también acompañada por una madre en proceso de deconstrucción—, la experiencia fue distinta a la que imaginé. Incluso, manejó mejor que yo algunos detalles y comprendió con mayor claridad el mensaje que, asumo, la directora quería transmitir.

No todos somos tan malos ni tan buenos: somos producto de nuestras circunstancias y víctimas de sistemas que exigen demasiado de nosotras. Las modas, las tendencias y el propio sistema seguirán operando sobre nuestros cuerpos y decisiones; por eso, tener un ojo crítico y un ejercicio constante de autoconocimiento se vuelve indispensable para no fallarnos a nosotras mismas.

Si quieres ver la película, puedes encontrarla en renta o compra en la plataforma Amazon Prime.



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2 comentarios en “Spoiler alert: La hermanastra fea.

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