Ok, terminó el año ¿y ahora qué?

por Edith Noriega

2025 ya se terminó y siento que no acaba de irse, quedan pendientes: las llamadas no hechas, el abrazo no dado, el plan que no se cumplió.

Sí, ya estamos en 2026, pero se siente como si estuviera cruzando un puente, transitando al siguiente año, al siguiente escalón. No es 2025, pero tampoco 2026.

Hace unos días, recordaba con unas amigas que hace 12 meses habíamos dejado plasmados nuestros planes y objetivos en una especia de collage de imágenes denominado como “visión board” (esa manía de nombrar todo en inglés como si no hubiera un equivalente en español). En fin.

Pues ahí estaban recordando tantas cosas que les dejó el 2025: aprendizajes, molestias, logros, problemas, trabajo, salud…

Me quedé sin palabras, no pude seguir el ritmo de la conversación, la verdad hacía mucho tiempo que no había visto mi pizarrón de los deseos— y se supone que debíamos tenerlo a la vista todo el año—, es más, ni lo terminé.

Corazones, maletas, billetes, gato, anillos, avión, flores, mujeres, eran algunos de los recortes de mi visión board, y aunque algunas cosas se cumplieron como viajes, trabajo y amigas, creo que fui muy pretenciosa en que querer lograr todo en tan solo 365 días.

Aunque al principio sentí que había fracasado en la misión, en realidad no es para tanto. No es una carrera, no hay premio al final si se cumplió todo.

El tiempo es lineal, da lo mismo que sea 31 de diciembre a 1 de enero, dicen algunas personas; pero para mí no. Cada inicio de año es como si el marcador se pusiera en ceros y tuviera la maravillosa oportunidad de volver a empezar en un círculo infinito que no para, que va como la naturaleza: en ciclos. Hay un tiempo para descansar y recargar batería, otro para renovarse; otros para sembrar y cosechar. Cada cosa tiene su tiempo.

Una psicóloga me explicó que es normal sentirse un poco destanteada al final e inicio de año debido a los cambios de horario, las vacaciones, fiestas decembrinas, los desvelos, y de un día para otro llegan los pagos de inicio de año y el regreso a clases. Por eso hay que tomarlo con calma. No seas como yo y no te azotes si no cumpliste con todas las metas de 2025.

Agradezco lo que me dejó el año viejo y lo dejo ir. Abrazo el nuevo ciclo que inicia esperando que sea de lo mejor para ti y para mí.


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