
Iniciamos un año y —una vez más— se vuelve urgente la necesidad de mirar con atención aquello que suele pasar desapercibido: las imposiciones del sistema, el consumismo y la violencia disfrazados de autocuidado, la rutina tóxica de ir contra reloj, las voces que siguen siendo empujadas al margen.
Creemos en la crítica como un ejercicio de responsabilidad y en la cultura como territorio de resistencia. Por eso, los textos que conforman este número no pretenden cerrar discusiones, sino —como es costumbre entre las escritoras de este espacio— ponerlas sobre la mesa: iniciar la plática, mover a la reflexión, invitar a la acción, cambiar un poquito nuestro entorno a través de la palabra escrita.
En una sociedad donde nos hacen creer que el tiempo y la productividad son oro, te invitamos a leer sin prisa, a disentir si es necesario y a habitar el silencio que dejan las buenas preguntas. Invertir tiempo en uno mismo es, quizá, la única inversión que siempre rinde frutos.
Saborea lo que este mes tenemos para ti.
Felices lecturas.
Fernanda Olguín
Editora
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