CARTA AL PADRE

Franz Kafka (Praga, 1883-1924)

“Hace poco me preguntaste por qué digo que te tengo miedo. Como de costumbre, no supe darte una respuesta, en parte precisamente por el miedo que te tengo.”

Es así como se nos introduce a este pasaje.

Carta al padre, para mí, un perfecto retrato de la nulidad de los niños como personas en la sociedad. En este escrito, Kafka relata su sentir en diferentes etapas y situaciones de su vida a lo largo de sus años de crianza y cómo es que la presencia autoritaria, abusiva, contradictoria de su padre influyó en su identidad.

A pesar de que esta carta fue escrita hace ya más de un siglo, las problemáticas que se presentan siguen siendo bastante vigentes al día de hoy, mostrándonos el abuso de poder por parte de los padres y las injusticias a las que se ven expuestos los niños a través de la infancia.

«Tú sólo puedes tratar a un niño de la manera como en estás hecho tú mismo”, escribió para luego narrar un “pequeño” incidente de la infancia, en el que su padre al escuchar que un pequeño Franz lloraba por agua a altas horas de la noche, tomó la decisión de sacarlo de la cama y llevarlo al balcón. “En aquella ocasión, seguro fui obediente después, pero quedé dañado por dentro. Lo natural para mí, de aquel absurdo —pedir agua—, y lo inusitado y horrible —ser llevado afuera—, dado mi carácter, fue que nunca pude comprenderlo bien». Me resulta bastante conmovedor el hecho de que a pasar de haber sido un terrible padre, el autor intenta justificarlo en distintas ocasiones, todos somos al final del día los hijos de alguien.

Como la niña que fui me parece imposible no sentirme identificada pese a que mi situación no termina de ser ni un poco similar a la de el autor de esta obra. Sin embargo, todos estamos de alguna manera “marcados” por las personas que nos han criado, y como seres humanos resulta prácticamente imposible no repetir estos patrones o estar de alguna manera afectados de por vida.

Esta carta, me parece un acto asombroso de valentía, ¿Quién no ha deseado alguna vez soltarlo todo frente a los padres? ¿Quién no ha rogado alguna vez un poco de entendimiento? ¿Quién no ha sentido algún vez que el fin de el mundo se aproxima con la llegada a casa?


Los golpes de los padres son los únicos que no podemos esquivar.

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