
¿Desde cuando tienes un dolor de muela, de cabeza o en la rodilla que no te has atendido?
Hablar de autocuidado se ha vuelto muy común últimamente en ciertos círculos sociales y habrá quienes jamás hayan escuchado el término y aun así todavía estamos lejos de hacer de este nuevo derecho un ejercicio diario.
El autocuidado feminista es una herramienta política y vital para el bienestar integral de las mujeres, que va más allá del autocuidado personal para incluir la reivindicación del descanso, el placer y la alegría como derechos, la construcción de redes de apoyo y la toma de conciencia para desmontar el patriarcado. Es decir, el autocuidado feminista abarca la salud física, mental y emocional.
La primera vez que me encontré con esta palabra fue en 2020, en plena pandemia. Un grupo de mujeres estábamos tomando un taller en línea del manual “Caminando más seguras: saberes para nuestra protección” creado por Jass, una organización feminista internacional
A través de unos ejercicios y cuestionarios reflexionamos sobre nuestro autocuidado y fue allí donde tomé conciencia de su importancia.
Cuidarnos a nosotras mismas empieza con dormir lo suficiente, tomar dos litros de agua al día, hacer un par de respiraciones profundas, alimentarnos sanamente, abrazarnos y tratarnos a nosotras mismas con amor y, aunque suene sencillo es más difícil de lo que parece.

Experiencia colectiva
En el diplomado de Derechos Humanos de las Mujeres, una parte esencial del programa es realizar un plan de autocuidado. Se trata de un cuadro donde cada una de las estudiantes escribe de manera sencilla a qué se compromete con sigo misma, y se lleva un registro por día con la finalidad de hacer la actividad de manera objetiva y medible. Al finalizar se presenta la tabla de la persistencia con los resultados obtenidos. Esta es una de las herramientas más poderosas que las mujeres se han llevado de este diplomado.

Este año, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) declaró la existencia del derecho humano al cuidado. La CoIDH reconoció que el cuidado es el conjunto de acciones necesarias para preservar el bienestar humano y la dignidad humana y estableció que existen tres maneras de ejercer este derecho: a cuidar, ser cuidado y el autocuidado.
México, como miembro de la Organización de los Estados Americanos (OEA) tiene la responsabilidad de garantizar este derecho.
El mes rosa
Octubre, dedicado a la prevención del cáncer de mama y cervicouterino es una buena manera de empezar a cuidarnos, hacernos un chequeo y que esto no solo sea una vez al año, sino que nos cuidemos los 365 días porque es nuestro derecho.
Mi intención con este texto es que tú que me estás leyendo encuentres en el autocuidado una herramienta útil para tu vida.

Ilustraciones: JASS e IM Defensoras
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