La únicas y principales protagonistas de nuestro proceso de salud debemos de ser nosotras mismas, porque nadie más puede saber lo que el cuerpo comunica, sólo tú habitas en él. Solo tú conoces los matices de tus silencios, la intensidad de tus dolores, las alertas sutiles que otros pasan por alto. Escucharte, observarte y confiar en tu sabiduría interna es un acto profundo de amor propio, soberanía y emancipación. No se trata de rechazar la medicina o el acompañamiento profesional, sino de recuperar el centro, de no entregarnos ciegamente a manos externas que a veces ven cuerpos, pero no historias, evalúan síntomas, pero no contextos. Continúa leyendo Aprendiendo a escuchar mi cuerpo