¿Qué pasa cuando el horror se vuelve parte del entretenimiento?
Deslizo entre contenido divertido, de farándula, de espectáculos de medio tiempo, seguidos de tragedias, de archivos secretos de abusos internacionales altamente resguardados, de desapariciones forzadas, que nuevamente se acompañan de entretenimiento.
El 2026 avanza con información que confirma sucesos que antes eran sólo —teorías de conspiración— ; la realidad supera a la ficción y con el crecimiento de internet, estos temas fueron siendo puestos sobre la mesa, dando luz a esa parte tan oscura del mundo.
Las reacciones no tardaron, pero el tiempo que duraron fue poco. El algoritmo ha aprendido de nosotros, nos ha vuelto testigos de como los sucesos violentos no cesan, acompañados de memes, chismes o recetas, dependiendo quien lo vea. Leemos tragedias mezcladas con distracciones, creando tolerancia a la exposición de contenido fuerte, insensibilizando nuestra forma de percibirlo.
No podemos detener la saturación de información, esta se mueve a pasos agigantados esperando que estemos listos para recibir y olvidar, volviéndonos adictos al contenido intermitente hecho para generar dopamina instantánea y seguir repitiendo el ciclo.

¿Qué espacio nos queda para reflexionar todo lo recién visto? Abrimos una, cerramos otra, como si fuéramos un navegador saturado con pestañas abiertas.
Actualmente, las redes sociales son una herramienta de comunicación masiva, volviéndose un arma de doble filo, desinformando para vender y dando pie a los debates. Mantener opiniones distintas nos hace individuos, la consciencia nos hace humanos. Emitimos juicios basándonos en nuestra moral civil, cuestionando a las víctimas de desapariciones y/o abusos en vez de dirigir la atención a la verdadera falla : sistemas corruptos que no hacen justicia ni protegen nuestra integridad.
En cada caso vemos la impunidad, el encubrimiento, la alta exposición de las víctimas, para luego quedar en el olvido entre la siguiente noticia, diseñando una eterna cortina de humo que nos tiene asfixiados.
¿Hasta dónde vas a permitir que tu algoritmo te domine?
Consume cuestionando y disfruta con consciencia, es la única herramienta que nos queda para poder combatir este sistema.
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