El «color del Año» 2026: blanco recesión.

Por Yisel Y. Montes.

Pantone nació en 1956 para cubrir la necesidad de las empresas de cosméticos con guías de color, facilitando la búsqueda de tonos. Gracias al trabajo que desempeñaron, empresas de fotografía, imprenta y pintura, comenzaron a utilizar su productos. Su legado ha sido tan importante para la industria que Pantone ha descrito numéricamente altas gamas cromáticas, utilizadas hasta para nombrar los colores de las banderas del mundo.

Desde el año 2000 Pantone publica el «color del año» basándose en un análisis global de cultura y sociedad, queriendo capturar estilos de vida de las épocas, así como el estado de ánimo colectivo. Invitando a enfocarse en los colores y el significado de ellos, busca que como humanos entendamos su importancia para poder expresarnos con mayor facilidad, esto comenta Laurie Pressman, vicepresidenta del Pantone Color Institute.

El 2026, Pantone propone el color —PANTONE 11-4201 Cloud Dancer—, un tono blanco etéreo que tal como su nombre lo dice, vive en las nubes. Representa serenidad y renovación, aunque nuestro mundo se siente cada vez más lejos de ello. Lo describen como —un lienzo en blanco que invita a nuevos comienzos y a ser auténtico— una expectativa que hoy en día es cada vez más complicada de cumplir.

En nuestra historia, los grupos sociales han sido diversos y con sus prendas han buscado expresar ideas, necesidades sociales o su identidad cultural; las últimas tendencias para nosotras han sido precisamente excluir esta parte creativa de nuestras vidas ya que desencajan en el estándar.

El conocido clean look donde ningún cabello debe estar fuera de lugar, mientras nuestros cuerpos funcionan como escaparates, vigilando vernos siempre correctas y decentes—, ha querido encajarnos en este rostro de modelo impecable, dejando el exceso de color en la ropa o maquillaje como algo que puede hacernos ver «sucias«. Detrás de estas ideas, se esconden prejuicios clasistas, deseos de quienes pueden darse el lujo de mantener looks blancos y minimalistas pretendiendo expresar pureza y perfección, queriendo corregir sobre nuestros cuerpos y principios.

La renovación es necesaria —ese es un hecho innegable—, pero si vemos nuestra ciudad, la economía global y las guerras que cada país está sufriendo, puede que un nuevo comienzo esté lejos de llegar. Para la industria producir sin tintes es más barato; mientras que muchas de nosotras estamos aprendiendo a reutilizar prendas, descoser y volver a coser para crear algo nuevo desde lo viejo. Últimamente veo más ropa de doble vista que me recuerda al medievo, cuando tres vestidos bastaban ya que era más importante alimentarse y sobrevivir.

Aunque mucho de este enfoque a lo esencial es bueno no dejo de cuestionarme: ¿Qué tan tarde es para que, al menos una parte de nosotras, quiera remediar los excesos de las generaciones pasadas?

La recesión está aquí. Priorizemos prendas duraderas y estilos nostálgicos que nos llevan a épocas aparentemente más sencillas. Aún así, combinar mi estado de ánimo con mis colores y accesorios preferidos sigue siendo mi forma favorita de expresión. Porque si me dejo llevar del todo por esa parte de la tendencia dominante, temo que mucha de mi esencia terminará manchada de blanco.

Y a ti, ¿Te gusta utilizar el «color del año»?


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