por Marielos Osuna
La vida nos termina envolviendo en la rutina, nos mantiene ocupados o demasiado aburridos y lo suficientemente preocupados por nosotros mismos.
Existen escenarios diferentes, en los que pareciera que la existencia es una obra de cuatro tiempos.
Pasan tantas cosas al mismo tiempo y en todas partes, llenas de colores y emociones fuertes. Sensaciones y sentimientos inolvidables, como los nervios por conocer a alguien y la ilusión de encontrarme contigo.
Mientras te diriges para ir al cine con tus amigos y miras por la ventana, en una funeraria están despidiendo a un ser querido, en la esquina hay gente cenando en un puesto, otra estaba a punto de irse a dormir y alguno termina su tarea.

Dolores tan profundos, que se sienten tan inexplicables porque llegan sin avisar, como esas noticias que te hacen llorar.
Música que te pone a bailar y cantar, sonidos que te recuerdan momentos inolvidables que te llenan de nostalgia.
Mientras caes lentamente en tu cama adentrándote en tus pensamientos alguien más lo hace desde la parada del autobús a las 4:00 de la mañana.
Nada es lo suficientemente fuerte, malo o bueno para detener al mundo. La subsistencia te sumerge, en todos sus matices, te arrastra con ella a donde quiera, pero tú, ¿qué pretendes hacer con ella?
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Cuántas cosas pasando a nuestro alrededor, pareciera que nos dicen ¡Despierta!
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