Peligro, mujer pensando.
Por Fernanda Olguín
Aunque muchos no lo consideren como un problema o tal vez lo vean como un algo menor hay una situación que tiene años sucediendo. Unos se hacen de la vista gorda, otros le restan importancia y hay quienes niegan vehementemente al elefante en la habitación, pero dejando a un lado tanto misterio iré al punto, hablo de representación del cuerpo femenino en los medios de comunicación y los mensajes en torno a él.
Sí, este es un tema un tanto escabroso, y uso esta palabra pues más allá del miedo que a veces tenemos de nuestro propio cuerpo creo que al hablar de él se tocan fibras sensibles, genera polémica.
Soy hija de los ochentas y fui adolescente en los noventas (hace algún tiempo ya), la era en la que la belleza y la salud al parecer estaban peleadas. Grandes marcas de diseñador usaban en sus pasarelas a mujeres extremamente delgadas para mostrar la moda que estaría en boga cada temporada. Costillas notorias, pómulos marcados, brazos y piernas largas y estilizadas que no daban cabida al común denominador de los cuerpos de las adolescentes. No todas teníamos la fortuna de poder enfundarnos en un par de jeans talla 0. Desordenes alimentarios a la orden del día.
Casi cuarenta años después de Kate Moss, los noventas con su glorificación a la belleza cadavérica y los estándares afortunadamente han cambiado, vemos mujeres con cuerpos más sanos, movimientos de positive body image, diversidad y un poco de más aceptación, pero aun así la representación de nuestros cuerpos y los mensajes en torno a él siguen siendo muy agresivos.
Después de mucho pensarlo, leer reviews y platicar con personas que ya la habían visto me decidí a ver la Sustancia. Película galardonada y alabada por muchos, pero ultra criticada por su crudes. Más allá de si fue mucha sangre (algo característico del subgénero cinematográfico de body horror) o de si fue necesaria o no la última media hora creo que el mensaje que nos quiere dar está más que claro: la lucha constante de las mujeres contra nosotras mismas al seguir los cánones y estereotipos de belleza.
Algo curioso y genial para mí fue que se usara el antes mencionado subgénero para hacer punto de lo que día a día vivimos las mujeres, esa batalla con la autoaceptación y el amor propio; ese desafío, el miedo al cuerpo cambiante, la dismorfia, terror y la pérdida del autocontrol. Para esta sociedad somos productos desechables, tenemos fecha de caducidad o somos conejillos de indias de la industria que nos quieren vender esa “sustancia” y promesas de quitar el dolor de ser nosotras mismas.
Si no has visto esta película te recomiendo y me despido con esta frase que me impacto, puedo asegura que a ti también lo hará. Una Elizabeth Sparkle desfigurada por convicción propia al no poder entender de que esa dualidad, al tratar de descifrar que siempre fue ella se dice lo siguiente:
Te necesito… porque me odio hasta los huesos.
Descubre más desde entre líneas
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

