Cuando suena ese “cumbión” en la bocina del carro o en una fiesta en el barrio, no sólo es música: es memoria, es territorio, es protesta. Aunque muchxs digan que es “corriente” o “de mal gusto”, la cultura popular es la forma en la que la gente cuenta su propia historia, sin pedir permiso.
Hoy, a través de estas letras, el protagonismo será para el arte de la gente común: los corridos, las cumbionas, los bailes en los ejidos, las danzas tradicionales y las paredes grafiteadas. Son y serán la resistencia del pueblo ante el olvido, los caminos que encontraron para narrar la vida desde abajo y dar a conocer su propia historia, sin salir de sus raíces, sin olvidar lo vivido como barrio y como individuos.
Desde siempre, las clases “altas” o ciertos sectores académicos han despreciado y ridiculizado estas expresiones, llamándolas “nacas” o “vulgares” en tono despectivo. Ahora yo te pregunto: ¿Por qué el corrido incomoda? ¿Por qué se critica el arte urbano pero no se cuestiona el de galería? ¿A quién le conviene deslegitimar la cultura popular?
La cultura popular no sólo es delincuencia o parrandas. Es un recordatorio de las desigualdades sociales que se viven en la región: canta las vivencias del pueblo. La vida de quien tiene que migrar, la violencia que se vive en las calles y la influencia de esta en lxs jóvenes, la fiesta que sigue siendo resistencia ante un sistema que nos desea oprimidxs, el dolor, el trabajo, los deseos de tener una vida mejor. La cultura popular es una protesta social y política.

Las expresiones de la cultura popular regional son una forma de resistir ante la homogenización cultural, para que no olvidemos nuestras costumbres, nuestra historia, nuestro arte. Frente al contenido de moda importado, la cultura popular sonorense sostiene un lenguaje y un ritmo propios.
Necesitamos dejar de ver la cultura popular como un “error” que hay que corregir y empezar a verla como lo que es: una memoria colectiva, una protesta disfrazada de música, de baile o de arte callejero.
Te dejo el siguiente fragmento de la canción “Tu tierra” de Isaac Montijo (cantautor yoreme):
“Descubre la misticidad de tu tierra, pa’ que te quites el zapato y vuelvas a caminar sobre ella. Ahí es donde te darás cuenta qué estás haciendo aquí. No te avergüences de tu madre si te dio el fruto para vivir.”
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