Carta de presentación

por Edith N. Carmona

Hace ocho años escribía una columna diaria para un periódico de circulación local en Ciudad Obregón sobre temas de seguridad y de la ciudad, fue un gran reto plasmar en unas cuantas palabras el sentir y desde luego una gran responsabilidad.

Una semana atrás, “la Fer” me invitó a participar en este proyecto editorial y sin pensarlo mucho (y sin saber muy bien de qué iba) le dije que sí, en lo que nos acomodábamos para iniciar una marcha ciudadana.

Pasé unos días frente a la computadora con mil ideas por escribir, pero sin lograr un solo párrafo. Tengo en el cuaderno una lista de temas por abordar, pero ningún me gusta; no me acordaba lo que es la presión del cierre de edición y ese pendiente que no deja dormir plácidamente cada noche, así es, tengo una semana yendo a la cama con este pendiente en mi agenda y no les extrañe un poco si les confieso que hasta me he soñado escribiendo mi primera columna para Entre Líneas; debe ser épica, me decía cada vez que intentaba escribir algo. Y sí, también me pasó por la mente decirle a Fer que —dice mi mamá que siempre no.—

Así que esta mañana nublada por fin tuve claridad de pensamiento. No puedo hacer lo mismo que hace ocho años porque antes escribía a nombre de un medio, con cierta frialdad e institucionalidad; mi imagen y mi nombre eran anónimos; sin embargo, hoy hablo por mi (o escribo, mejor dicho) abriendo mi espacio personal, compartiendo mi mundo, mi forma de pensar, mis experiencias y hasta algunas anécdotas con un lector (a) desconocido (a), por lo menos hasta hoy, y eso es doblemente estresante.

Dejé de lado, por el momento, la lista de temas que tengo planeados para “poner las cartas sobre la mesa”, hacer un compromiso contigo, decirte que este será un espacio libre de violencia, un lugar seguro, de autocuidado. Una isla para el alma en medio del tsunami de ruido mental que nos rodea cada día.

Y aunque sienta nervios por escribir estás primeras 360 palabras lo hago con la intención de lograr nuestra topía, vencer el miedo a escribir y de hacer valer el derecho a la libre expresión.

Larga vida a Entre Líneas

Nota: Según la antropóloga Marcela Lagarde, “topía” se utiliza para describir un espacio donde las mujeres pueden desarrollarse plenamente, libremente, y construir relaciones de sororidad y apoyo mutuo. Este espacio no es un lugar físico específico, sino más bien un entramado de relaciones, prácticas y discursos que las mujeres construyen para protegerse, potenciarse y desafiar las estructuras de poder patriarcales.


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